Friday, June 26, 2009

VUELTA AL HOGAR

Hace meses que me blog está abandonado y, por ende, el contacto con amigos y familiares que, estimo yo, se dignan visitarlo para saber del último viaje y para ver nuestras caras más arrugadas. También quiero reanudar el viaje al mundo que me rodea a través del deporte, la literatura, la poesía y la política. Viaje que se ha visto truncado por una enfermedad que me mantuvo por más de tres meses hospitalizado. Entré en la clínica para una intervención prácticamente ambulatoria pero, de pronto, me vi atenazado por una infección de las llamadas “hospitalarias” que me mantuvo en la cama. Hospitalarias, digo yo, porque se hospedan en tu cuerpo y no tienen ganas de salir.
Poco a poco voy regresando al diario quehacer y ahora sólo me queda agradecer a todos los amigos y familiares que me visitaron por sus muestras de cariño y amistad. Incluyo aquí a los amigos que me visitaron procedentes de Venezuela: Jorge Uscategui y José Luis Gómez.
Gracias especiales a Marcenia que no me dejó ni un minuto y a mis hijos que se mantuvieron vigilantes y atentos. Natasha me recibió en la casa con un clavel y un olivo, la “pareja perfecta”, según ella. EL clavel como símbolo de paz y trabajo y el olivo como símbolo de la identidad mediterránea, según la nota que me escribió. Quería, dice, agradecer mi ejemplo de fuerza y constancia. Y sigue: “ te ofrezco el olivo por ser como tú, luchando con enorme vigor y constancia. “ Ahora es mi turno de cuidarlo y fortalecerlo, como a mi cuerpo, como a mi alma. Me pide que me una a la longevidad asombrosa de este pequeño árbol para llenar de paz y recompensas (como siempre he hecho) a todos los que están a mi lado. Y, finalmente, agradece mi valentía por salir victorioso de esta batalla. Y como hacían los griegos, me recompensa y corona con el olivo.
Menudo trabajo. Que Dios te oiga. Y que os bendiga a todos.

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