Thursday, December 09, 2010

LOS MISERABLES


Lo confieso, soy un masoquista. Veo esos programas que Marius Carol cita en el artículo que hoy publica en La Vanguardia. Y es precisamente por este motivo que no me resisto a insertarlo. Marius Carol no es precisamente un cronista deportivo. Es amable, discreto y no acostumbra a estar inmerso en polémicas. Pero como creo que da en el clavo, aquí van las líneas:
Los miserables
Màrius Carol
La provocación de los azulgrana es la de querer ser los mejores sin histrionismos
Puede parecer excesivo tomar de Victor Hugo el título de una de las mejores novelas del siglo XIX para esta crónica deportiva, pero no es menos cierto que el fútbol, que mueve tanto dinero como sentimientos, permite en ocasiones una reflexión sobre la naturaleza del bien y el mal, como la celebrada novela romántica.

Sorprende que mientras el mundo dedica páginas al fútbol que practica el Barça y los propios profesionales de este deporte consagran a tres azulgrana (Messi, Xavi e Iniesta) como finalistas del Balón de Oro, desde Madrid intenten cada semana abrir una nueva polémica que desvíe la atención sobre el éxito de una política de club basada en la cantera. Lo importante no es que el FC Barcelona le metiera cinco al Real Madrid y que le diera un baño futbolístico como no se recuerda, sino si Piqué levantó una mano mostrando los cinco dedos al público al concluir el partido. Lo relevante no es que por la incompetencia de la Federación Española de Fútbol el Barça llegara con retraso (tras un interminable viaje en AVE y autocar) al inicio del partido contra el Osasuna y que sin calentar le metiera tres, si no si Guardiola pretendía aplazar el partido (¿para qué?).

No se trata de pedir la objetividad en el universo del deporte, donde cada cual escucha al locutor que se reconoce en sus colores y lee el diario deportivo que defiende sus mismos intereses. Sin embargo, los futbolistas del Barça tienen todo el derecho a pedir ecuanimidad, no tanto en las tertulias urdidas para ver quién dice el disparate mayor, sino sobre todo en las grandes cadenas de televisión que acaban minimizando el 5-0 para entretenerse con la mano alzada de Piqué. Por cierto, los mismos que pasaron de puntillas sobre otra mano, la de Sergio Ramos, que sirvió para tumbar a Puyol y empujar a Xavi, después de ir a buscar el tobillo a Messi. Y resulta miserable, con todas las letras, que medios pretendidamente serios le discutan el pan y la sal a una plantilla hecha fundamentalmente con la cantera y no con el talonario, a un equipo que no sólo juega como los ángeles, sino que no da una sola patada al contrario, a un entrenador que mide las palabras como ninguno para no ofender al rival, a un club que intenta defender valores como el esfuerzo, la humildad o el respeto en su actuación dentro y fuera del terreno de juego.

En cualquier caso, la realidad se impone y queriendo sobreproteger al Madrid le están haciendo daño, pues el equipo blanco es percibido en el resto del país como un club prepotente y desconsiderado. Esta semana ha sido Unai Emery quien se indignó con Mourinho al adelantársele en la rueda de prensa en el Bernabeu, a pesar de lo que está establecido. Y han sido los valencianistas quienes han afeado la actitud de Pepe, que se mofó de Soldado tras marcar el Madrid. El equipo de Florentino va haciendo amigos, seguramente desde una calculada estrategia del banquillo, pero que mancha el libro de ruta de un club que canta al señorío en su himno.

Estos medios de la capital, que, salvo excepciones, no reconocen la aportación del Barça y la manera de jugar impuesta por Guardiola en los éxitos de la roja, deberían ser más prudentes. Ya sentenció Tarradellas que en esta vida se puede hacer todo menos el ridículo. Así que harían bien en no querer naufragar en su propia miseria cuando en las próximas horas se anuncie quién será el nuevo Balón de Oro. Habrá que ver qué se inventan para disimular este nuevo éxito del mejor club de la década. Tres barcelonistas de la cantera se disputan el título. Seguramente es una nueva provocación, la de aquellos que, siendo los mejores, se arremangan cada semana, sin histrionismos en el césped ni exhibicionismo en couché. Como declaró Xavi: "Hagas lo que hagas, todo es una provocación. Pues qué le vamos a hacer."

La foto fué tomada en la ciudad Libanesa de Barja, en un momento, se supone, en que finalizaba el partido del Barsa-Real Madrid.LV 9/12/2010

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